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Por fin Salí del bullicio y ajetreo del
mundo urbano para dirigirme al medio
rural. Llegue agitado, estresado y al ser de noche intente
acostarme. No obstante mi mente no paraba me era imposible conciliar el
sueño.
Comprendí que los
pensamientos martilleantes y repetitivos
no eran el causante del
insomnio si no un mensaje a todo mi organismo
Tan solo había cambiado mi
cuerpo de un medio a otro pero toda mi biología resonaba aun con en el
medio urbano. Y por ello era necesario cambiar de vibración.
Me levante decidido y
dispuesto a saborear la noche, por lo que empecé a pasear con la sola luz
de las estrellas al tiempo que conscientemente me vaciaba. Deje de proyectar la mente y abrí los
sentidos. Inmediatamente percibí como mi sentido del oído se agudizaba
siendo capaz de escuchar sonidos que en la ciudad soy incapaz de oír y
seguí vaciándome totalmente dejando que la vibración del lugar penetrada
por los poros de la piel. Percibí como mi vista mejora mi olfato renacía,
al tiempo que la luna emergente me saludaba.
Por fin estaba en calma,
alerta y confundido, co-fundido, con el entorno y totalmente integrado en
el medio.
No dudo que este estadio es
sin duda el que experimentan los animales y seres que viven en el bosque.
Totalmente integrado en el
espacio y tiempo del entorno fui decidido a acostarme eran las tres y media
de la madrugada y aunque dormí apenas cuatro horas mi cuerpo estaba fresco
y mi sueño había sido reparador como si hubiera dormido toda la noche.
Paso el fin de semana y
aunque han pasado varios días sigo durmiendo placenteramente como un feliz bebe.
Se que este estadio proviene
de la meditación, esto no es ningún misterio, ya que todos tenemos la
capacidad del cambiar de vibración por medio del pensamiento, palabra,
acción y sentimiento.
La capacidad que los seres
humanos tenemos de generar nuevas respuestas en los patrones biológicos yo
la denomino consciencia quántica. Es mediante está que descubrimos como las
amplitudes de frecuencias vibratorias del entorno irradian sobre la
materia, y más en concreto sobre el cuerpo y la mente, para generar un diseño
particular de patrones biológicos,
que la física denomina dimensión.
Esta vivencia personal
demuestra que la amplitud de frecuencias de un sitio, o lugar geográfico
determinado, irradian todo mi
ser físico: tranductan mi
biología y generan por resonancia
una comunicación que por recreación recombina todo mi medio químico
y endocrino para solverse en mi cuerpo físico en un estado de
consciencia en concordancia con el entrono.
Reivindico la capacidad de aprender y utilizar las
capacidades de la consciencia quántica que poseemos todos los seres
humanos, reivindico asimismo remedios y técnicas que unen los conocimientos
científicos a mi realidad y consciencia biológica.
Deseo que cuando
enferme, pueda encontrar terapeutas que puedan, si así lo deseo, empatizar
conmigo, y tranductarme las
frecuencias de forma análoga como la hace la madre tierra. Y que yo he descrito en esta experiencia.
Estoy convencido que esta es la autentica medicina del
cuerpo y alma del siglo XXI, la mas humana y que ninguna maquina puede
igualar
El camino del aprendizaje de estas disciplinas y
técnicas aplicadas al arte de curar yo las denomino Naturopatia Quántica.
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